LA NECESIDAD DE LA FORMACIÓN

Durante generaciones hemos ido escuchando a nuestros mayores y después a nosotros mismos frases como “que vienen las nuevas generaciones empujando fuerte”. Esto se ha repetido desde que yo tengo uso de razón, hasta los últimos años.
Ya no escucho esta frase ni otras similares. ¿Significa esto que se ya no existen nuevas generaciones? ¿Qué ya no se empuja como antes? ¿Qué ya no hay talento? ¿Qué ya no hay emprendimiento?
Mi reflexión sobrevuela e intenta clarificar que está ocurriendo. ¿Ya no se esfuerzan los jóvenes como lo hacíamos antes? ¿ya no se emprende como se hacía antes? ¿ya no se trabaja como se hacía antes?
La evolución que nos trae este siglo XXI es impresionante. Comenzamos a desarrollar nuevas tecnologías y herramientas informáticas a todos los niveles: industriales, domésticas y comerciales. En continuo avance una tras otra nos llega infinidad de iniciativas que nos van cambiando nuestros días, nos van modificando nuestra forma de trabajar y nuestra forma de ver las cosas, tanto en lo profesional como en lo personal. Y de repente, la IA. La Inteligencia Artificial cala tanto en nuestra sociedad que adquiere un protagonismo inusitado en nuestros planes, en nuestro trabajo y en nuestra forma de pensar.
¿Y qué ocurre? No es que los jóvenes o las nuevas generaciones, tanto por edad o por emprendimiento no estén empujando, creo que lo hacen de forma diferente. Lo hacen con otras atenuaciones, otros tiempos y otros complejos.
La sociedad que no se adecua, que no se moderniza, deja de existir. En cambio, aquella que se monta el tren del cambio, es la que aspira a no quedarse en el anonimato.
Los tiempos que se usan hoy en día difieren de los de antaño. Hoy se valoran cosas que antes no se valoraban. El tiempo siempre ha sido importante, es nuestra vida, pero ahora se plantea desde un panorama muy distinto en el que somos capaces de reducir tiempos usando la tecnología, los medios que se encuentran ya a nuestro alcance. De esta forma, hay que comprender que la forma de enseñar, la forma de trasladar conocimiento, la manera de formarse también ha cambiado, debe de seguir las nuevas indicaciones, las nuevas pautas de nuestra sociedad.
Las formas son también nuevas. Hay que reflexionar sobre lo que se necesita en la actualidad, para qué se necesita y quién va a recoger ese conocimiento. Si no pensamos en esto, estamos expuestos a fracasar en nuestro intento de perpetrar nuestra vocación.
Que no empujan fuerte las nuevas generaciones, pienso que no es así. Empujan más fuerte que nunca, solamente les hace falta que le hables en su lenguaje, con sus formas, con sus tiempos. Es nuestra misión, adaptarnos al cambio, este debería de estar en nuestro ADN.
La formación es el motor de la modernización, del conocimiento, del avance. Nuestro trabajo como centros de formación se centra en estar inmersos en estos cambios, en dar conocimiento profesional a estos cambios, a estas nuevas herramientas para no quedarse atrás y poder avanzar en una sociedad que evoluciona constantemente y centrarnos en que esa evolución sea la correcta.
Cualificamos, adaptamos y mejoramos a los profesionales de hoy y del mañana, de los distintos sectores productivos. Debemos de ser conscientes de que, según como lo hagamos, se nos recordará en la era del conocimiento, en la que nos encontramos hoy y por la que nos identificará la historia. Seamos participes de mejorar a nuestros profesionales y de adaptarnos a lo que hoy nos piden las nuevas generaciones, entonces nos podremos sentir satisfechos de haber contribuido a nuestra sociedad con mejores profesionales y dejando continuidad a un entorno cambiante y mejor.
Enrique Jesús Cuberos Perea
Presidente
CECAP MÁLAGA